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Mostrando las entradas etiquetadas como comunicación

Modelos teóricos en el estudio de la comunicación

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En un artículo reciente publicado por María del Mar Fernández Motta y un servidor, abordamos el tema de los modelos teóricos de la comunicación, en el que afimabamos que si bien es cierto que la comunicación es quizá el proceso fundamental que permitió el desarrollo social del hombre a través de los signos y el lenguaje, su estudio como objetivo científico es realmente nuevo. Retomando el pensamiento de Stewart (1973), el estudio de la comunicación constituye una empresa interdisciplinar, en el que cada enfoque permite entender una faceta o cara de la misma y en la intersección de todos estos enfoques ( físico, semántico y sociocultural) se ha ido configurando un nuevo campo que recibe el nombre de “teoría de la comunicación”. El primero de estos enfoques, propio de ingenieros y físicos, ha dado lugar a un extraordinario desarrollo en el campo de las telecomunicaciones; el segundo se manifiesta en el desarrollo de la lingüística y sociolingüística; y el tercero es...

Comunicación y proceso comunicativo

Recientemente María del Mar Fernández Motta y yo hemos publicado un artículo en la revista digital efdeportes ( www.efdeportes.com ) con el título Concepto de comunicación y componentes del proceso comunicativo . En este trabajo se revisa la importancia de la comunicación en todos los tiempos y el axioma de que no es posible no comunicar, nos ha llevado a revisar la evolución del concepto y de los distintos componentes del proceso comunicativo. Desde mitad del siglo XX ha cambiado la concepción general de la comunicación con la aparición de distintos modelos explicativos, de sus elementos constitutivos y con consecuencias teóricas y prácticas. No obstante, e independientemente del modelo utilizado, podemos considerar que existen unos elementos necesarios, en los que hay acuerdo entre los distintos autores, para que se dé el proceso comunicativo. Estos elementos son: la fuente, el codificador/decodificador, el mensaje, el canal y el receptor. Una primera definición de comunicació...

Las redes de comunicación

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“La red de comunicación define el conjunto de canales existentes en el grupo organizado, por los cuales son transmitidos los mensajes. (...) . La red es, por tanto, una estructura a priori de las comunicaciones en un grupo” y define la estructura de la comunicación como la “organización de los intercambios reales entre miembros del grupo, con vistas a realizar una tarea dada” (Martínez Torvisco, 1998, p. 118). Mann (1997, p. 48) afirma que la estructura de comunicación hace referencia a “la red o patrón de canales de comunicación entre los miembros del grupo” . En la Teoría de las redes, (Jáñez, 1989, p.139) aporta una definición de red de comunicación en función de sus posibilidades, exponiendo que: Si A = {a 1 , a 2 , ..., a n }es un grupo de n personas, se denomina red de comunicación a una relación binaria que s define de este modo: Para todo a i , a j , Є A, a i R a j a i (a i “puede dirigirse a” a j ) La característica fundamental de ...

Sobre la comunicación

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpa­ba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes am­bonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él pro­curaba relamar las incopelusas, se enredaba en un gri­mado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergoma­ninaal que se le han dejado caer unas fílulas de caria­concia. y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y para­movía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convul­cante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una su­brehumítica agopausa. jEvohé! iEvohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perli­nos y má...