Sobre el deporte

Durante algún tiempo, en especial a partir de los trabajos de Abraham Maslow, se ha considerado que el origen de la cultura se situaba en el punto mismo en el que las necesidades primarias estaban cubiertas, de esta forma, surgía el deporte como una manifestación social de la "¿cultura?". Sin embargo, si retomamos las palabras de Ortega y Gasset: "todos los actos utilitarios y adaptativos, todo lo que es reacción a premiosas necesidades, son vida secundaria. La actividad original y primera de la vida es siempre espontánea, lujosa, de intención superflua, es libre de expansión de una energía preexistente (...) esto nos llevará a transmutar la inveterada jerarquía y considerar la actividad deportiva como la primaria y creadora, como la más elevada, seria e importante en la vida, y la actividad laboriosa como derivada de aquella, como su mera decantación y precipitado. Es más, vida propiamente hablando es sólo la de cariz deportivo, lo otro es relativamente mecanización y mero funcionamiento" (Ortega y Gasset, 1966, p.609-610), de acuerdo con esto podemos considerar que la actividad deportiva ha estado ligada a los orígenes del hombre y a su supervivencia. El hombre primitivo corre para huir, utiliza la lanza (jabalina) y el tiro con arco para cazar, salta ríos, etc. Incluso en otros trabajos hemos encontrado los orígenes del fútbol y del voleibol en culturas aztecas y precolombinas (Hernández Mendo, 1996). La misma etimología de las palabras del deporte y de la gimnasia (en la Grecia clásica) ha estado vinculada a todo tipo de manifestaciones culturales (Hernández Mendo, 1999). De aquí que la intención de este pequeño trabajo no sea otra que la recopilación, aunque ausente de un carácter de exhaustividad, de textos que vinculen la actividad deportiva a la manifestación cultural, en concreto, a la literatura con el objetivo de comprobar que la confrontación entre deporte y cultura está carente de sentido. Lo que en la Grecia clásica nació como fértil unión ("mens sana in corpore sano") y, que debido a cuestiones fundamentalmente sociopolíticas y religiosas que comienzan con el emperador Teodosio1 y se reafirman en la primera Edad Media, y que aún permanecen recientes -al menos en nuestro país-, ha producido un aparente enfrentamiento entre deporte y cultura, intelectuales y deportistas, de tal manera que en muchas ocasiones se ha equivocado (en el ámbito del deporte) la crónica deportiva con la investigación científica, y desde el área de la investigación no se ha considerado, hasta épocas recientes, al deporte como objeto de estudio.

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