ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL OCIO: EL OTIUM ROMANO

El tema del ocio y de la recreación ha sido siempre un tema que ha ocupado parte de mis inquietudes (como lo demuestran varios de los trabajos publicados), en esta ocasión me gustaría continuar con un post que inicie el 01/03/09, en aquel momento hablé sobre la skolé griega, hoy me gustría hacer una breve referencia al otium romano.

En Roma encontramos una nueva acepción del concepto de ocio. Esta es introducida fundamentalmente por Cicerón ( cf. su discurso Pro Sestio, &96 y ss). Para el concepto de trabajo véase De Officis, I, &42, y De Senectute, &8. Sobre las diversiones, el ocio y la ociosidad véase De Officis, I, & 29 y 30; y II, &I.). De forma somera diremos que para Cicerón hay que alternar otium con el nec-otium. El trabajo no tiene una significación negativa. El ocio consiste en no trabajar, en un tiempo libre de trabajo, que se da después del trabajo y para volver a éste. El ocio tal como lo concibe Cicerón no es tiempo de ociosidad, sino de descanso y de recreo tanto como de meditación. La novedad en la concepción romana del ocio consiste en la introducción del ocio de masas. Según expone en su trabajo Giangrande (1974, p. 48), "el ocio es sinónimo, para el gran público, de desocupación y de diversión más o menos impuesta por los cónsules o los emperadores para dominarlo mejor". Está enfrentado, pues, el ocio de la élite social al ocio popular.Pensemos en la importancia que tiene esta consideración por cuanto el concepto de otium, no así el de skholé, sigue vigente; se trata del ocio de aquellos que emplean el descanso o la diversión como un simple medio de evasión social o para trabajar mejor.

A modo de constatación, las siguientes citas vienen a cofirmar lo expuesto hasta ahora en los dos post:

“Así, todas las diferentes artes estaban ya constituidas, cuando se descubrieron por último las ciencias que no se refieren a los placeres ni a las necesidades, y nacieron en los países en donde era posible el ocio. Y así Egipto fue la cuna de las matemáticas, porque se permitía a la clase sacerdotal que no trabajase”. (Aristóteles: los grados del saber. La filosofía como la ciencia de los primeros principios y las causas. Metafísica, I, 1 y 2.)

“Y esta existencia es la única que puede amarse por sí misma: no tiene otro resultado que la contemplación, mientras que por la existencia práctica, además de la acción, procuramos siempre un resultado más o menos importante. Parece también que la felicidad está en el ocio. Ya que no nos privamos de él sino es con vistas a obtenerlo, y hacemos la guerra para vivir en paz. [...]
Así pues, si entre las acciones conformes a la virtud, ocupan el primer lugar por su esplendor e importancia las acciones políticas y guerreras; si por el contrario suponen la ausencia de ocio; si persiguen un fin diferente y no son buscadas por sí mismas; en cambio la actividad de la inteligencia parece superar a las anteriores por su carácter contemplativo. No persigue ningún fin fuera de ella misma; lleva consigo un placer propio y perfecto porque aumenta aún su actividad. Y parecen resultar de esta actividad la posibilidad de bastarse a sí mismo, el ocio, la ausencia de fatiga en la medida en que le es posible al hombre, en una palabra, todos los bienes que se atribuyen al hombre feliz. Constituirá la felicidad perfecta del hombre si se prolonga durante toda su vida. Pues nada es imperfecto en las condiciones de la felicidad. [...]
La felicidad perfecta consiste igualmente en el ocio. No nos privamos de los ocios más que para conseguirlos, y es para vivir en paz para lo que hacemos la guerra" (Aristóteles, Ética a Nicomaco, X, 4-7 ).

"El hombre que trabaja se ocupa de si mismo con la mira puesta en algún fin que no está en su posesión, mientras que la felicidad, a la que se llega por el ocio, es un fin perfecto, que todos los hombres creen está acompañado de placer y no de dolor" (Aristóteles, Política, VIII, 3,1338a 1-6)

"Considerando la demanda a la cual responden estas artes mecánicas inferiores, el tiempo de los que a ellas se dedican no les deja ningún momento de ocio que puedan consagrar a la amistad o al estado" (Jenofonte, Económica, IV, 2)

Más información se puede encontrar en:
Hernández Mendo, A (2000). Acerca del ocio, del tiempo libre y de la animación sociocultural. Lecturas: EF y Deportes. Revista Digital, 23, julio. http://www.efdeportes.com/efd23/ocio.htm [Consulta: 31 de julio de 2000].-Hernández Mendo, A. y Morales Sánchez, V. (2008). Una revisión teórica: ocio, tiempo libre y animación sociocultural. Lecturas: EF y Deportes. Revista Digital, 108, junio. http://www.efdeportes.com/efd127/una-revision-teorica-ocio-tiempo-libre-y-animacion-sociocultural.htm [Consulta: 22 de diciembre de 2008].

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuentos de la Ciencia: (3) Alicia en el país de la maravillas y las metáforas de la ciencia

Cuentos de la Ciencia: (6) Sobre el origen del término deporte