ESTRATEGIAS PARA EL CONTROL DE LA CONCENTRACIÓN EN EL GOLF

Uno de los factores importantes para el desarrollo del juego es la capacidad de concentración de los deportistas durante los entrenamientos y la competición. La ejecución del swing, la posición del cuerpo, el planteamiento del tipo de juego que se lleva a cabo, el agarre del palo, patear correctamente en el green, estar metido en el partido en los momentos de máxima tensión, etc. son circunstancias donde la concentración del golfista es prácticamente determinante. Es decir, se puede estar entrenando muy bien durante la semana, con una gran confianza en nuestros golpes y sin embargo no encontrar ninguna sensación semejante durante el desarrollo de la competición.

La concentración requiere conocer los estímulos antecedentes a los que se debe atender en una determinada situación para realizar una determinada acción que tendrá unas consecuencias sobre el rendimiento deportivo. Por ejemplo, si quiero entrenar mi concentración durante la ejecución en el "putt" es de vital importancia analizar mi comportamiento en el green para conocer cuales son las dificultades que tengo y a partir de estas establecer donde debe estar dirigida mi atención. Una vez se realiza este paso, debo de intentar dirigir y mantener mi atención en las señales correctas durante el entrenamiento, en competiciones menores y luego durante la competición. Es muy importante evaluar el resultado que estoy teniendo para ir corrigiendo el trabajo atencional que estoy realizando. En este punto, el psicólogo del deporte puede asesorar a los deportistas en diferentes estrategias para el entrenamiento y uso de la habilidad atencional.

Aún así, se pueden establecer algunos consejos para mejorar la atención en momentos importantes del entrenamiento o de la competición:

1. Entrenamiento en presencia de distracciones
. En los deportes llamados “individuales” los deportistas no están acostumbrados a lidiar con elementos distractores como por ejemplo el público o ruidos imprevistos.Patear con gente que esta pasando alrededor de ti, con murmullos, con sonidos de aspersores del campo o incluso grabando sonidos que ocurren en los partidos es una buena forma de aprender, perfeccionar y consolidar nuestra atención. Además, entrenar en condiciones adversas como el frío, viento, algo de lluvia, etc. ayuda a dirigir y mantener la concentración en estas circunstancias. Por su supuesto, se debe entrenar de esta forma cuando exista un problema atencional durante alguna de estas circunstancias o como prevención de posibles dificultades al aparecer estas.

2. Utilización de palabras claves. Estas palabras buscan provocar una respuesta óptima en el deportista. Por ejemplo, cuando queremos modificar el movimiento del swing (“suelta los hombros”), cuando estamos muy acelerados justo antes de realizar un golpe (“¡despacio!”), cuando queramos dirigir la atención (“¡control!”), ayudarnos a prepararnos para una ejecución (“este golpe debo realizarlo de forma...”, “Necesito bajar mi activación...”), felicitarnos por una buena ejecución (“¡buen golpe!”, “¡muy bien, sigue así!”), etc. Un detalle muy importante es que el uso de estas palabras no es arbitrario, es decir, deben de estar asumidas por el deportista y muy relacionadas con el momento y la respuesta que van a desencadenar. De nada sirve utilizar palabras como “¡ánimo!” o “¡muy bien hecho!” si el deportista las emplea fuera de un contexto lógico. Se deben de incluir en circunstancias de entrenamiento, en competiciones menores y luego en competiciones importantes buscando ubicarlas en los momentos correctos, perfeccionar su uso y consolidarlo.

3. Empleo de pensamientos objetivos "NO VALORATIVOS". Cuando realizamos un golpe tendemos a clasificarlos como bueno o malo. De ahí, podemos incluso generalizar esta situación a los golpes que realizamos a continuación. Esto no significa que pasemos por alto los fallos, sino que en vez de realizar juicios de valor sobre ellos es mejor realizar una análisis objetivo de la situación y dirigir nuestra atención hacia los puntos negros de nuestra ejecución (“ha sido una mal golpe, me falta acabar el swing de una forma más pronunciada”). De esta forma, nuestra percepción de control de la situación será más acusada y nos permitirá no perder la concentración en posteriores acciones.

4. Establecer rutinas. Las rutinas ayudan a preparar psicológicamente al deportista para la acción y evitan que la mente divague en momentos importantes de rendimiento. Por ejemplo, tras un golpe podemos dedicarnos a observar el juego del otro o desviar nuestro pensamiento en tipo de día que hace. Tras terminar de jugar nuestro compañero de partido podemos realizar una rutina como analizar la situación de la bola, decidir el tipo de golpe, escoger el palo, respirar profundamente dos veces, ensayar el swing del golpe a realizar e imaginar la dirección que va a seguir la bola, respirar profundamente, focalizar la atención en el movimiento del golpe y realizarlo. Las rutinas pueden ser cortas, algo más largas, sencillas o complejas. Lo importante es que su uso nos sirva para concentrarnos en la ejecución.

5. El control visual. Los ojos al igual que la mente tienden a divagar hacia señales no pertinentes (mirar a un espectador, mirar al frente sin atender a nada, etc.). Podemos conseguir, por ejemplo, que nuestros ojos cuando estamos analizando el golpe estén fijos en la bandera o si estamos imaginando el golpe en nuestra mente, que estén mirando al suelo.

6. Estar concentrados en el presente. Las acciones falladas suelen traer problemas al pensar en ellas, pensar en partidos perdidos en circunstancias iguales a las que nos encontramos en un momento de juego, prever acciones futuras como poder perder un partido o poder ganarlo y otras muchas suele derivar en una perdida de concentración. Nuestro foco de atención debe estar en el momento donde vamos a realizar la ejecución de lo contrario perderemos la perspectiva de la competición o del entrenamiento. Es importante tomarse un descanso atencional del momento de la competición, no podemos estar siempre concentrados a una alta intensidad, pero igual de importante es volver a “meterse” en el momento de ejecución de la misma para orientar correctamente nuestra atención.

Desarrollar estos consejos son el paso inicial para empezar a entrenar y utilizar nuestra atención de forma óptima antes las distintas situaciones de rendimiento que se nos plantean en nuestra actividad deportiva

Nos leemos en el siguiente post.

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