El entrenamiento psicológico en un equipo de natación

En estos días ha saltado a los medios de comunicación las declaraciones de Rafa Muñoz sobre la importancia de la psicología en la natación y sobre la presencia de un psicólogo del deporte en los grandes eventos. En el año 2002 escribimos un artículo sobre la importancia del entrenamiento psicológico en la natación (http://www.efdeportes.com/efd45/entrpsi.htm). Desde entonces hemos trabajado con varias/os nadadoras/res, pero ha sido necesario que un nadador de la talla de Rafa Muñoz saque el tema a la palestra. En aquel artículo señalabamos que el factor psicológico aparece como determinante ante un rendimiento inferior al esperado, frases como: "Nos faltó concentración...", "No creíamos en nuestras posibilidades...", "La presión pudo con nosotros...", aparecen en la prensa deportiva muy a menudo. Incluso, cuando el rendimiento es el esperado se atribuye al factor psicológico una parte de responsabilidad frente a las demás variables (físicas, técnicas o estrategias): "Supe aguantar la presión...", "Estuve muy concentrado durante todo el encuentro". Sin embargo, el entrenamiento de las destrezas mentales no siempre existe dentro de la planificación deportiva (Weinberg y Gould, 1996) y en algunos casos -a pesar de estar recogida en la planificación-, no siempre refleja la importancia necesaria para que tenga un efecto positivo sobre el rendimiento de los deportistas o de los equipos.

Recogida esta realidad, por otra parte obvia, se hace imprescindible -como en cualquier intervención- la necesaria y consabida evaluación psicológica previa que, además, debe recoger una serie de cuestiones (Buceta 1996), a través de las cuales, obtendremos la información necesaria para llevar a cabo cualquier otro tipo de intervención psicológica. Estas últimas podrán tener un carácter puntual, dentro de la planificación de un deportista, o bien la inclusión de un programa de entrenamiento de destrezas psicológicas, o también otro tipo de intervención relacionada con el aspecto psicológico (recuperación de lesiones, aprendizaje de habilidades técnicas, sobreentrenamiento, adherencia, detección de talentos, etc.). Estas cuestiones se pueden cifrar en:

  • Viabilidad de la intervención. Consideración acerca de las posibilidades reales de llevar a cabo la intervención. Por ejemplo, un entrenador está interesado en la implementación de un programa de entrenamiento psicológico, pero el tiempo que le concede es muy escaso e incluso en ocasiones no entrena este aspecto porque no esta considerado dentro de la planificación deportiva, y sustituye este entrenamiento por alguna sesión táctica, física o técnica que le interesa en ese momento. Para que el entrenamiento psicológico se pueda realizar requiere un tiempo de entrenamiento al igual que cualquier otra habilidad deportiva (técnica, física, táctica, coordinación, flexibilidad, etc.), si este tiempo no existe la no existirá viabilidad para la implantación de esta intervención.

  • Conveniencia del momento de intervención. La importancia del momento actual permitirá decidir el comienzo de la intervención. Por ejemplo, si se quiere desarrollar un programa de entrenamiento de las destrezas psicológicas, éste debe de ir firmemente unido a la planificación deportiva. Por lo tanto, comenzar un programa de entrenamiento psicológico en mitad o ya entrada la temporada no es conveniente. Pero si se puede utilizar esa temporada para ir creando las bases para el trabajo psicológico que dará comienzo la siguiente temporada (introducir al psicólogo en el staff técnico, conocer a los deportistas, la estructura del equipo, instalaciones, recursos, limitaciones, etc.). En algunos casos si es aconsejable las intervenciones puntuales y dependerán fundamentalmente de la gravedad del problema y de la urgencia del mismo.

  • Efectos de la intervención. La intervención psicológica debe de reflejar de forma clara y precisa la potencial aportación al equipo y al resto de profesionales; qué pueden demandar del trabajo del psicólogo y cual es el rol con respecto a los demás profesionales; así como el tipo de interrelación entre los distintos profesionales. Esto ayudará a establecer unas expectativas correctas sobre el trabajo del psicólogo que facilitarán la tarea a lo largo de la temporada y a la valoración final de la misma.

  • La disposición del entrenador, del equipo, de otros profesionales y de la junta directiva. La introducción de una intervención psicológica necesita de la colaboración de todos los profesionales implicados en la estructura donde se va a implantar el programa. Hay que recordar que el psicólogo deportivo llega a un club donde debe de adaptarse a la estructura ya existente. Es necesario establecer óptimos canales de comunicación, no sólo con el entrenador sino también con todos los profesionales que existen en el club, instalación deportiva, centro médico-deportivo, etc... Además, para realizar su trabajo con plenas garantías de éxito, necesita de una correcta predisposición por parte de los deportistas con los que va a intervenir, marcando esta predisposición el eje de la futura intervención.

  • Recursos disponibles. Hay que considerar diversos factores, algunos ya comentados, como el tiempo disponible, el lugar físico de trabajo, la coordinación con otros profesionales, la flexibilidad horaria, los días de entrenamiento, horas dedicadas, materiales disponibles, etc.

  • Anticipar posibles dificultades. Anticipar posibles dificultades referidas a horarios de trabajo, momentos de temporada con sobrecargada de trabajo, viajes, concentraciones, costes, etc. Es decir, anticipar los posibles problemas en la implementación de la intervención (discutiendo los pormenores con los demás profesionales y así conseguir una adecuada adaptación), así como cualesquiera otros tipos de inconvenientes (como el tipo de trabajo en cada etapa, las necesidades de tiempo para realizarlo, la carencia de espacio, la colaboración de y con otros profesionales, etc.).

  • Para leer mas sobre el tema conultar el artículo de Miguel Muñoz, F. J.; Hernández Mendo, A.; Bueno Martín, D,; García Chica, L.; Ruiz Santiago, D. y Vertedor Sánchez, R. (2002). Introducción del entrenamiento psicológico en un equipo de natación. Lecturas: EF y Deportes. Revista Digital, 45, abril. http://www.efdeportes.com/efd45/entrpsi.htm[Consulta: 8 de febrero de 2002].

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